13/12/2017

El Instituto Nuestra Señora de la Sabiduría, ubicado en el sur de Bogotá, lleva más de 80 años educando a los niños en situación de discapacidad que menos recursos tienen. Actualmente, 380 niños con discapacidad auditiva y de habla y otros con diferentes dificultades cognitivas estudian  aquí, con docentes especializados en sus necesidades y actividades deportivas y artísticas. Pero, al parecer, alguien quiere robarles los recursos públicos que la Secretaría de Educación destina anualmente para que puedan aprender.

Primera Hora revela cómo fue el fraude: el pasado día de velitas, 4 cheques de gerencia fueron radicados en un banco con la firma falsificada de la monja representante legal del instituto. Uno por 68 millones 200 mil pesos, otro por 75 millones 812 mil, el tercero por 76 millones 350 y como si fuera poco uno más por 71 millones 800 mil. Un total de 292 millones 162 mil pesos. El revisor fiscal del instituto notó los movimientos en la cuenta de nómina y les reportó a las religiosas, que de inmediato radicaron en la Fiscalía esta denuncia por falsedad en en documento privado. Según ellas, el banco les dijo que un hombre, que se identificó como mensajero del centro educativo, fue quien llegó a la sucursal más cercana al instituto, ubicada en el barrio Restrepo del sur de la capital del país, y radicó los cheques. Las directivas del colegio le piden pruebas al banco, pero hasta el momento, no reciben nada.

En un comunicado dirigido a este medio de comunicación, el banco no explica qué pasó, pero anuncia decisiones: «El Banco Caja Social confirma que no procederá con el pago de los cheques hasta que se esclarezcan los hechos, para lo cual está dispuesto a entregar a las autoridades correspondientes toda la información pertinente que ayude a resolver este caso».

La Secretaría de Educación de Bogotá aseguró que “los recursos que gira la Secretaría en este caso particular, están a salvo», pero les hizo un llamado a los centros educativos para que “extremen las precauciones en el manejo de los recursos para evitar situaciones como esta”.

Si bien el dinero de la educación de los niños con más necesidades por ahora está garantizado, las monjas aún no entienden por qué el banco no les dice a nombre de quién iban los cheques y por qué además no les da la identidad del supuesto mensajero que los llevó. La Fiscalía tendrá que resolverlo.

Camilo Montoya –  CM&