Iván Márquez comandante de la “Segunda Marquetalia” pide una paz completa y pide al próximo gobierno dialogar con todos los actores armados.

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El comandante de la “Segunda Marquetalia”, Iván Márquez respondió un cuestionario enviado por NotiCentro 1 CM& en la que se convierte en la primera entrevista desde que retomó las armas el pasado mes de agosto de 2019.

Márquez dice que aspira a que el nuevo gobierno se la juegue por la paz completa con todos los sectores.

“Queremos un gobierno que se la juegue toda por la paz completa, que retome las conversaciones con el ELN, que abra un capítulo de diálogos con todas las insurgencias y que hable también con las organizaciones sucesoras del paramilitarismo que han expresado desde hace años su disposición de acogimiento a la justicia. La paz completa es el primer paso que debe darse si queremos marchar por el camino de una nueva era de concordia, democracia y justicia social. Esperamos que el próximo gobierno active un plan de choque social contra la pobreza que abarque medidas para superar la desnutrición infantil, el analfabetismo, el desempleo y devuelva al pueblo el derecho a la salud”.

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Agrega que “debe pensar en una renta básica para compensar el trabajo no remunerado del hogar, para ayudar a las personas desamparadas de la tercera edad, a los discapacitados, a los desempleados. Esperamos que el nuevo gobierno cumpla los compromisos con el movimiento social, con los estudiantes que piden en las calles educación gratuita y de calidad en todos los niveles. Como nos gustaría ver un gobierno garante de la independencia, de los Poderes Públicos, un gobierno que no controle como un pulpo, como ocurre ahora, órganos como la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo, el Consejo Nacional Electoral, la Registraduría Nacional, y que no se crea por encima de la ley”.

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Márquez defendió  el acuerdo de paz firmado en La Habana.

“Buscar la paz para un país, para una región o para el mundo, es un acto de amor y de humanidad. el acuerdo de La Habana fue parte del más hermoso sueño de paz que pudimos ofrecerle a Colombia hace 5 años, nada más elevado, más justo que ponerle fin a una guerra para devolverle al pueblo el sagrado derecho a la paz que supone el derecho a la vida como condición indispensable para el disfrute de los demás derechos. Fue un honor haber participado en tan sublime intento. Si se consulta la letra del acuerdo de paz podrá establecerse con nitidez que el acuerdo fue construido, fundamentalmente, no para resolverle los problemas a los guerrilleros, sino para restituirle al pueblo su dignidad humana, la titulación de tierras a los campesinos y la reforma agraria, considerado asunto nodal del conflicto, la reforma política para potenciar la participación ciudadana en el diseño de estrategias que comprometan su futuro, la verdad sobre el conflicto y la reparación de las víctimas, la sustitución de los cultivos de uso ilícito en acuerdo con las comunidades, la reincorporación política y social de los excombatientes, la circunscripción electoral especial para que los territorios afectados por el conflicto armado puedan llevar al congreso a sus genuinos representantes de rostros plebeyos”.

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Por otro lado señala que “el acuerdo creó un nuevo derecho, la Jurisdicción Especial para la Paz que permitió superar el derecho penal del enemigo que obstruía el entendimiento entre las partes, jurisdicción que tanto odian los enemigos de la concordia como el presidente actual. Muy miserables los que se han opuesto a estos nobles sentimientos, el haber blindado el acuerdo de paz como acuerdo especial del artículo tercero de los convenios de Ginebra, como documento oficial del consejo de seguridad de Naciones Unidas, como pacto ajustado a la constitución, según el fallo de la Corte, no lograron impedir que dicho acuerdo entrara derrotado al panteón triste de los acuerdos de paz fallidos. se firmó la paz, pero el estado sigue matando, las masacres no cesan, y el presidente pretende suavizarlas con eufemismos que enajenan, como ese de rebautizarlas como “asesinatos colectivos”; no estamos pidiendo que les coloquen nombres bonitos, casi neutros, señor presidente, sino que se le ponga punto final, definitivamente, a esa barbarie”.

Acusa al Estado colombiano y al presidente Duque de traicionar el acuerdo.

“Por supuesto la traición es del Estado, ¿De quién más va a ser? el Estado violó el principio de toda negociación conocido como pacta sunt servanda, que establece claramente que los acuerdos son para cumplirlos. No solo los incumplió, sino que se creyó investido de potestades para modificar el texto firmado por los plenipotenciarios de las partes, ¿En qué lugar del mundo se ha visto que, luego de la firma solemne de un acuerdo de paz, personas ajenas a los plenipotenciarios hayan modificado descaradamente su contenido? nunca se había visto tanta perfidia. Desgraciadamente en Colombia el estado no cumple lo que acuerda. Pregúntenle al movimiento social, a los estudiantes, a los campesinos, a la minga indígena, a los profesores y a todas las organizaciones que han pactado con él. Solo les cumple a los poderosos, a los gremios y a los cacaos empresariales del país, ¿Y el pueblo? que lleve del bulto”, asegura Márquez en sus respuestas a NotiCentro 1 CM&.

William Parra