La ciudad de Tunja, por cuyas calles cabalgó Simón Bolívar, se vistió de gala para homenajear con un desfile de modas a la heroína Juana Velasco de Gallo, quien hace 200 años confeccionó las ropas del ejército libertador.

El Desfile Bicentenario Colombia, que se llevó a cabo la noche de este lunes y del que hicieron parte seis exponentes de la moda latinoamericana provenientes de Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Panamá y el país anfitrión, tuvo como hilo conductor la artesanía.

“Cada diseñador trajo una colección con artesanía de su nación de origen porque de lo que se trata es de exaltar nuestras raíces como parte de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Colombia”, indicó Daniela Assis, primera dama del departamento de Boyacá, del que Tunja es la capital.

El escenario escogido para este encuentro de la moda fue la nueva terminal de transporte de Tunja, bautizada con el nombre de la heroína local, y al que acudieron la actual Señorita Colombia, Gabriela Tafur; la cantante Adriana Lucía, encargada de la cuota musical; la Sinfónica de Paipa, el Batallón Guardia Presidencial y 500 invitados especiales.

Allí, el colombiano Virgilio Madinah resaltó en su colección “Lanceros” los acabados a mano que caracterizan su trabajo.

Las prendas, pensadas para el público masculino, portaron elementos típicos de los abuelos de Boyacá como la ruana de cuatro puntas, capas en telares y cestería.

La propuesta de Madinah, que se basó en el ejército de Bolívar, buscó recordar “a estos héroes que nos regalaron la libertad y que fueron engalanados con las prendas de Juana Velasco”.

Tony Vergara, de Panamá, presentó “Arbórealiz”, a la que definió como “una conversación entre el ser de la mujer y el hombre con la selva del Darién”, frontera natural entre su país y Colombia, y por lo cual en las piezas hubo 16 tonos de verde.

En siluetas, la inspiración fueron las mujeres victorianas, de finales de los años 1.800, que se fusionaron con la influencia de las indígenas de la etnia guna.

El peruano Yirko Sivirich deslumbró a los asistentes con “Candelaria”, inspirada en el departamento de Puno, en donde cada febrero veneran a esa advocación de la Virgen María.

Un viaje de ocho días por la zona del Lago Titicaca, el espejo de agua navegable más alto del mundo, fue fundamental para que el diseñador recreara en la pasarela colombiana los trajes típicos de su país, bordados en hilo, pedrería y bolsos hechos por artesanos locales.

Desde Venezuela, Nidal Nouaihed trajo “Victoria”, basada en el triunfo independentista que se dio en la Batalla de Boyacá, cuyo bicentenario se conmemora este 7 de agosto.

Además, hubo tejidos conocidos como “soles”, propios de la ciudad venezolana de Maracaibo, con los que quiso hacer una síntesis de lo que es Latinoamérica y los países que fueron liberados por Simón Bolívar.

Finalmente, desde Bolivia Rosita Hurtado sorprendió con una recopilación de tres colecciones inspiradas en la zona oriental y occidental de su país en materiales tan diversos como su cultura misma.