En seis años la transformación del patrullero Andrés a la patrullera Andrea fue total.

Primero, ante la Registraduría Nacional y luego en uniforme, también la Policía Nacional debió hacer el cambio de identidad.

Solo falta un detalle que incomoda a la patrullera Andrea Cortés, de 26 años y de 1.80 metros de estatura, su voz.

En el oficio no van bien el uniforme que porta y la voz que emite.

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Exige que se le vea como la mujer que es hoy, ese tono de voz gruesa le ha hecho sentir muchos complejos.

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