El cantar de los pájaros es lo único que se escucha en San Calixto, un municipio en la región del Catatumbo en Norte de Santander que esta sitiada por el enfrentamiento entre la guerrilla del ELN y los ‘Pelusos’, disidencia del EPL que fue un grupo guerrillero que se desmovilizó en la década del 90.

Iglesias sin creyentes, colegios sin estudiantes y centros de salud sin pacientes es el desolador panorama que viven los 2500 habitantes de este pueblo que ha sufrido por varias décadas el ruido de los fusiles.

De este municipio han salido, en los últimos días, cientos de familias desplazadas tras el toque de queda que declaró el EPL, un grupo que incrementó su poder armado por el narcotráfico y la desmovilización del frente 33 de las Farc.

San Calixto integra la subregión, que por sus condiciones geográficas sobre la cordillera oriental y su cercanía por la frontera con Venezuela, es un territorio en disputa.

Esta situación ya es considerada una emergencia humanitaria en la segunda región con mayor cultivo de hoja de coca.