Las autoridades investigan el asesinato de una niña de 13 años, el pasado domingo en el departamento del Meta.

La menor, identificada como Ángeles Daniela Parra, desapareció el pasado 26 de julio pero su mamá solo reportó el hecho hasta el día siguiente, cuando comenzó el operativo para dar con su paradero.

Horas después, en un lote baldío del municipio de San Martín, Meta, las autoridades hallaron el cuerpo de la niña.

En las declaraciones del Instituto Nacional de Medicina Legal se asegura que el cuerpo de la menor presenta señales de agresión sexual.

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«Con profundo dolor recibimos la terrible noticia de un nuevo caso de feminicidio en nuestro departamento. Exigimos apoyo al Gobierno nacional para que los responsables de estos hechos repudiables presentados en Colombia y el Meta, sean castigados con cadena perpetua», dijo en su cuenta de Twitter la gobernadora del Meta, Marcela Amaya García. 

El pasado 25 de julio, otro caso causó conmoción, la violación y el asesinato de una niña indígena de 11 años en un resguardo del departamento de Nariño.

A comienzos del mismo mes se registró el asesinato y presunta violación de una menor de 10 años en el departamento de Guaviare, caso por el que fueron capturadas cinco personas.

El pasado 23 de mayo el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses informó que en el primer trimestre del año, 8230 menores de edad fueron víctimas de algún tipo de violencia sexual en Colombia. 

La alarmante cifra representa un incremento del 15 % si se compara con la del mismo periodo del año anterior, cuando se instauraron 7165 denuncias. 

En el informe se explicó que las mujeres menores de 18 años son el 86 % de los casos denunciados este año. 

El 4 de junio de este año, al menos 10.000 personas marcharon en Buenaventura, para rechazar la violación, tortura y asesinato de una niña de 10 años al parecer por parte de un tío. 

Otro caso que horrorizó a Colombia ocurrió en diciembre de 2016, cuando Yuliana Andrea Samboní, de siete años, fue secuestrada, violada y asesinada por el arquitecto Rafael Uribe Noguera en un exclusivo sector de Bogotá.