La libre ventilación en los espacios interiores es también una de las medidas que se deben tener en cuenta en los hogares en medio de la pandemia del covid-19.

“Uno de los aspectos que más hay que cuidar en los interiores de los espacios es la ventilación. Ventilar es la forma de hacer que el aire fresco entre en las habitaciones y otros ambientes”, explicó Adriana Estrada Estrada, subdirectora de salud ambiental del Ministerio de Salud.

Además, se debe tener en cuenta que la contaminación del aire interior se relaciona con síntomas como: irritaciones de ojos, nariz y garganta, sensación de sequedad en la piel, ronquera, respiración dificultosa, eritemas, dolor de cabeza, náuseas, mareos y vértigos.

También hay una elevada incidencia de infecciones respiratorias y enfermedades como la pulmonar obstructiva crónica (EPOC), accidentes cerebrovasculares, cardiopatía isquémica, entre otras.

En este sentido, el Ministerio de Salud y Protección Social definió una lista de las causas de la mala ventilación en los interiores:

  • Fumar al interior de las viviendas o espacios cerrados.
  • Alérgenos como el polvo, que puede proceder de alfombras, mascotas, roedores y plantas.
  • Compuestos orgánicos volátiles generados a partir de productos químicos como desinfectantes, pesticidas, cosméticos, ambientadores y suelos de vinilo.
  • Dióxido de Carbono (CO2), producto de la respiración humana, entre otros.
  • La basura no solo emite mal olor, sino que ensucia el aire.
  • La formación de gérmenes y bacterias en el ambiente puede ser algo habitual. Por ejemplo, en los centros de trabajo se conoce como el Síndrome del Edificio Enfermo, que consiste en que al haber una escasa renovación del aire, cuando una persona tiene un germen al final este se acaba estableciendo en el ambiente.

Tenga en cuenta las siguientes recomendaciones

  • Ventilar de forma natural abriendo las ventanas, así se consigue una corriente de aire cruzada que consigue pasar por toda el área del lugar.
  • Ventilar las viviendas diariamente, hacerlo preferiblemente después de que llueve y en horas con bajos niveles de contaminantes en el ambiente.
  • Sustituir productos que generen irritación a la nariz y a los ojos por productos equivalentes, pero no irritantes.

“El tiempo de ventilación puede variar, pero se recomienda que diariamente sea de 10 a 20 minutos como mínimo y principalmente por las mañanas, sobre todo en los dormitorios”, concluyó Estrada.