María La Baja, en el departamento de Bolívar, cuenta con acueducto y alcantarillado, sin embargo, de vez en cuando es que reciben el servicio, a veces se abre el grifo y si se cuenta con suerte deben buscar un tanque para guardar toda el agua que pueda, si no deben seguir esperando.

Las altas temperaturas del municipio hacen que el consumo de agua sea casi constante, por eso ante cualquier oportunidad es mejor comprar galones del preciado líquido a Gaspar Guzmán u otro de los seis vendedores que viven en el pueblo.

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“La pimpina de agua vale 800 pesos, y la conseguimos arriba de la parte del hospital. El agua viene limpia y es la que tomamos el 90 % de las personas de aquí de María La Baja”, contó Guzmán.

En el municipio viven 48.800 personas que cuentan con la represa de Matuya para consumir el preciado líquido que llega a sus casas, sin embargo esta agua no está siendo potabilizada a pesar de una planta de tratamiento que ya se encuentra construida con un costo de 11.000 millones de pesos.

Rito Carmona, operador de Planta de Aquamaría, afirmó que “la plata no está funcionando porque la empresa le falta hacer unos reajustes, son pequeños, pero todavía falta entonces estamos esperando que no la entreguen en su totalidad”.

Mientras falta el agua potable y se define la fecha de inauguración del nuevo acueducto, el alcalde Carlos Coronel se comprometió a que todos recibirían el servicio.

Este pueblo, tierra de peces y cuna de Enrique Díaz, continuará a la espera que se cumplan los compromisos hechos por el gobernante y el presidente Juan Manuel Santos que en el año 2012 hablaba de la potabilización del agua, lo que nunca se dio.

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