La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó al médico Martín Horacio Carrillo a 48 meses de cárcel, y a inhabilidad de seis meses, por las lesiones personales causadas a la presentadora bogotana Jessica Cediel. 

Según el expediente, Carrillo era amigo de Cediel y le ofreció, en ese momento, la aplicación de 50 mililitros de ácido hialurónico en cada glúteo como un canje para que ella le retribuyera el procedimiento con publicidad.

Seis meses después de la aplicación, Cediel comenzó a sentir dolencias y consultó a cirujanos que dictaminaron que lo que Carrillo le aplicó no fue ácido hialurónico, considerado “una sustancia inocua y reabsorbible que desaparece del cuerpo luego de algunos meses”, sino silicona líquida, sustancia que “no se reabsorbe”.

El expediente advierte que, para la época de los hechos, el Invima había autorizado la aplicación del ácido de la marca Hialucorp en presentación de 250 mililitros para ‘relleno muscular’ con la advertencia de que podía causar posibles “riesgos para la salud de los pacientes”.

Y dos años después de que le aplicaran el producto a Cediel, el Invima canceló la licencia sanitaria del Hialucorp advirtiendo que el que se vendía en Colombia no era auténtico.

La Corte concluyó que “las pruebas practicadas permiten inferir razonablemente que Carillo Gómez sabía que el líquido inyectado a la víctima no era ácido hialurónico (..)  Las pruebas practicadas, según fue explicado, permiten inferir sin asomo de duda que aquél sabía que el Hialucorp era en realidad silicona líquida”.

La Corte advirtió que el doctor Carrillo sabía que el producto que compraba era fraudulento o ‘chiviado’, pero él alegó lo contrario. De hecho el tribunal encontró que compró el producto por un precio “358 veces menor del que esa molécula tenía en el mercado”.

Varios especialistas declararon que un mililitro de ácido hialurónico debía costar entre $700.000 y $1.000.000 pero Carrillo habría comprado 250 mililitros del producto por  $226.500.

“Tan marcada diferencia hacía obvio para cualquier persona, y más aún para un profesional de la salud involucrado por varios años en la práctica de la medicina estética, que ese fluido en realidad no era, ni podía ser, ácido hialurónico”, advierte el fallo.

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Corte pide investigar la responsabilidad del Invima

El doctor Carrillo, que había sido absuelto en primera instancia, se defendió alegando que él compró el Hialucorp donde el único distribuidor autorizado para la época: Jorge Castellanos.

Y alegó ante la Corte que “los verdaderos responsables del daño corporal sufrido por Jessica Cediel Silva fueron el INVIMA, la Secretaría de Salud, la Fiscalía y quienes distribuían el Hialucorp, pues aunque habían tenido quejas y denuncias sobre las calidades de ese producto, e incluso desde 2008 contaban con información indicativa de que en realidad no se componía de ácido hialurónico, «no hicieron nada al respecto» ni emitieron alertas”.

La Corte compulsó copias a la Fiscalía para que investigue la actuación del Invima en todo este episodio. Para que determinen por qué se permitió la venta de una sustancia fraudulenta.

“Si desde esa época se conocía que el Hialucorp, al cual se le otorgó licencia bajo el presupuesto de ser ácido hialurónico, era en realidad silicona líquida, resulta incomprensible que no se haya lanzado ninguna alarma al respecto (sobre lo cual coincidieron los testigos de ambas partes y quedó demostrado con la información otorgada al respecto por esa entidad), como también que la cancelación de la licencia no se hubiera hecho hasta el año 2011, remata el fallo.