La acción articulada de la Fiscalía General de la Nación y la Dirección de Carabineros de la Policía Nacional puso en evidencia un enorme e irreparable daño ambiental ocasionado por la minería ilegal tras la búsqueda desesperada de oro en Magüí Payán, Roberto Payán y Barbacoas, municipios que conforman el denominado Triángulo de Telembí, en Nariño.

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La destrucción y deforestación por la presencia y tránsito constante de maquinaria pesada que trabaja en la remoción de tierra quedaron documentadas. Así como la sedimentación y contaminación de las fuentes hídricas que abastecen a las poblaciones, por el vertimiento indiscriminado de mercurio y otras sustancias tóxicas.

Cerca de año y medio de investigaciones permitieron identificar y ubicar a los máximos responsables de la minería ilegal en el Triángulo de Telembí, Nariño.

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En diligencias realizadas en Medellín, Armenia, Florencia, Inírida y Pasto se capturó a nueve presuntos integrantes de la red criminal.

Estos coordinaban la extracción ilegal de oro, y el traslado clandestino del producto hacía zona de frontera, donde era vendido a contactos en Ecuador.

Entre los detenidos están los supuestos cabecillas, conocidos como ‘Dairo’, ‘Balín’ y ‘Care Palo’; además de dos integrantes de la fuerza pública, el cabo primero de la Infantería de Marina Mario Luis Hernández y el patrullero José Julián Jiménez Villegas, señalados de entregar información privilegiada sobre los operativos contra los entables mineros.

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Un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos imputó a estas personas los delitos de: lavado de activos, enriquecimiento ilícito, daño a los recursos naturales, contaminación ambiental por explotación de yacimiento minero, explotación ilícita de yacimiento minero y otros materiales, concierto para delinquir agravado, cohecho impropio, y cohecho por dar y ofrecer.

Estos tres hombres, al parecer, pagaban a funcionarios para que alertaran los movimientos de las autoridades, y así detener la producción, sacar las excavadoras o instrumentalizar a las comunidades para impedir el avance de los operativos. Asimismo, hay evidencia contra otro señalado integrante, conocido como ‘Wilfredo’, quien sería el administrador de las minas.

La investigación da cuenta de la extracción mensual de dos kilogramos de oro. El metal precioso era confiado a ‘Cristian’, ‘Ramiro’ y ‘Aníbal’, encargados de camuflarlo en buses de servicio intermunicipal y vehículos particulares, y trasladarlo a Pasto (Nariño), donde lo comercializaban con contactos en Ecuador. Estas personas, al parecer, recibían los pagos y distribuían los dineros entre la estructura.