La Policía encontró el equipamiento de una casa de lujo dentro de una de las enramadas con las que se estaba invadiendo la ladera del cerro de Monserrate y un informal negocio inmobiliario que florecía alrededor de ésta.

Lo que muestra el allanamiento es que no se trataba de gente pobre buscando un techo sino de avivatos que querían lucrarse dañando los árboles que le dan aire a todos los bogotanos.