Tras más de 20 años de búsqueda incesante una mujer y su familia víctimas del conflicto armado pudieron reencontrarse. Gracias a la investigación de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas se pudieron volver a abrazar.

Cuando esta mujer desapareció tan solo tenía 12 años, desde entonces su familia la ha buscado sin pausa. Tomaron caminos diferentes, pero vinculadas al conflicto armado; mientras ella se perdía en la selva, ellos tuvieron que desplazarse y abandonar sus tierras.

“Me recibieron muy especial, estoy feliz. Tener a mis papás vivos… doy gracias a dios por esta oportunidad. Fueron más de 21 años sin saber de ellos, ni ellos de mí”, comentó la mujer que había desaparecido.

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El año pasado mientras en el mundo la pandemia del COVID-19 aparecía, ella también retornaba en busca de su familia. No la encontró en su vieja casa, ya habían sido desplazados. Recurrió entonces a la Unidad de Búsqueda de Personas Desparecidas, creada por los acuerdos de paz de La Habana.

“Transcurrieron más de 20 años para que lograran reencontrarse. Esto fue posible gracias a la investigación extrajudicial que emprendió la Unidad de Búsqueda en 2020, pocos días después que fuera declarada la pandemia del COVID-19. El proceso implicó la recolección y el cruce de diversas fuentes de información para corroborar la identificación de los miembros del grupo familiar y propiciar el reencuentro”, explicó Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda.

Fue una labor extenuante de investigación que dio sus frutos en este agosto, el encuentro fue sublime, pero por razones de seguridad no se pueden revelar los nombres de la mujer ni de la familia.

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En una breve entrevista el padre de la mujer que apareció comentó que “cuando ella se arrimó a la puerta se me fueron las lágrimas. Usted sabe lo que es pasar más de 20 años sin ver a una hija”.

La Unidad de Búsqueda empezó en abril del año pasado a recopilar, contrastar y analizar información relacionada con los datos personales de la mujer: su lugar de nacimiento, las circunstancias de su desaparición, información del núcleo familiar y sus características individuales, hasta obtener la buena noticia.

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“Es una fecha inolvidable, me la voy a tatuar”, dijo una emocionada hermana de la víctima.

Para la directora de la Unidad de Búsqueda este caso marca un hito, porque fue la propia víctima de desaparición quien hizo la solicitud de búsqueda para reconstruir su núcleo familiar.