Hoy se celebra el día 2 de la Novena de aguinaldos de Navidad, por ello les compartimos las oraciones y cantos para este conmemoración.

Oración para todos los días

Bondadoso Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, que les diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen, naciera en un pesebre para nuestra salud y remedio. Nosotros, en nombre de todos los mortales, te damos infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él te ofrecemos la pobreza, humildad y demás virtudes de tu Hijo humanado, suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.

(Se reza tres veces el Gloria al Padre).

Segundo día de Novena

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Recordar a nuestros ancestros

Leamos la Palabra de Dios

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abrahán hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones (Mt 1,16 – 17).

Sin duda pasaron muchas generaciones antes del nacimiento del Mesías, cada una de las cuales enfrentó situaciones adversas, en ocasiones críticas. Así, la historia nos dice que la generación de David tuvo que ver, cómo una peste diezmó a sus hombres, algo semejante a lo que hoy estamos viendo con la pandemia (2 Sam 24). Otra generación vio la caída de la ciudad de Jerusalén y cómo fue sometida por un imperio enemigo que llevó incluso a sus habitantes al cautiverio (2 Re 25), a vivir fuera de su patria, situación propia de los migrantes, de muchos nacionales que emigran y ahora de hermanos extranjeros que han llegado forzados a nuestra patria por distintas necesidades.

Pero la historia de salvación nos dice que Dios es fiel y no abandona a su pueblo, y lo acompaña de generación a generación, y paso a paso, al ritmo de los acontecimientos, como la anunció Jesús en el mismo Evangelio: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Seguramente si recordamos los testimonios de nuestros abuelos y antepasados veremos que ellos también enfrentaron situaciones difíciles, pero finalmente como lo solían decir, con la ayuda de Dios, las superaron. Así la Palabra de Dios nos invita a levantarnos y caminar paso a paso con los que integran esta generación, con la esperanza de un mejor futuro para todos.

En estos meses de pandemia hemos redescubierto y sentido la importancia de nuestras familias. También, a veces, han salido a flote sus fragilidades. Dios nos está poniendo en modo o ritmo familiar, nos está invitando a valorar la compañía y el apoyo de la familia, a trabajar porque nuestros hogares vivan de manera más amorosa y armoniosa, a hacer de nuestras familias pequeñas iglesias domésticas donde escuchemos a Dios, lo alabemos y sintamos la fuerza y la ternura de su amor.

Gozos

Aspiraciones para la llegada del Niño Dios

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado, ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

(1) ¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!

(2) ¡Oh Adonaí potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah! ven prontamente para rescatarnos, y que un Niño débil muestre fuerte brazo!

(3) ¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! ¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!

(4) ¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas de regio palacio! ¡Sácanos, Oh Niño, con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!

(5) ¡Oh lumbre de Oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! ¡Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios!

(6) ¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios Soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, en forma de Niño, da al mísero amparo!

(7) ¡Rey de las naciones, Emmanuel6 preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!

(8) ¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado! ¡Luce hermosa estrella, brota, flor del campo!

(9) ¡Ven, que ya María previene sus brazos, do su Niño vean, en tiempo cercano! ¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!

(10) ¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi Dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!

(11) ¡Véante mis ojos de Tí enamorados! ¡Bese ya tus plantas! ¡Bese ya tus manos! ¡Prosternado8 en tierra, te tiendo los brazos, y aún más que mis frases te dice mi llanto!

¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!

Oración a la Santísima Virgen María

Soberana María, que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera por madre suya, te suplicamos que tú misma prepares y dispongas mi alma y la de todos los que en este tiempo hicieran esta novena, para el nacimiento espiritual de tu adorado Hijo. ¡Oh dulcísima Madre! Comunícanos algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardaste, para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.

(Se reza tres veces el Avemaría)

Oración a San José

¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias damos a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te rogamos, por el amor que tuviste al Divino Niño, nos abrases en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le veamos y le gocemos en el cielo. Amén.

(Se reza tres veces el Padrenuestro)

Oración al Niño Jesús

Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: «Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado». Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, venimos a presentarte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y de que en virtud de tu divina promesa, acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica. Amén.

(Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo)

A continuación la Novena de Navidad completa, cortesía de la Arquidiócesis de Bogotá: