En una carta el padre Francisco de Roux le manifiesta al exguerrillero Jesús Santrich que respeta la decisión que ha tomado de morir de hambre.

Sin embargo, le pide que suspenda su empeño de llevar su huelga de hambre hasta el final y le recuerda que el acuerdo de paz de La Habana puso en el centro a las víctimas del conflicto para quienes la verdad es la mayor prioridad.

Según el presidente de la Comisión, Santrich tiene parte importante de esa verdad y debe vivir para contarla.

El exjefe guerrillero está detenido hace 38 días y enfrenta un pedido de extradición de Estados Unidos por una supuesta conspiración para llevar a ese país diez toneladas de cocaína.