Con Jesús sacramentado a bordo de una capilla móvil, la Policía de Cartagena lleva la palabra de Dios a los diferentes sectores de la ciudad.

«Vemos que se han cerrados los templos y todos lo entendemos, pero no se han cerrado los templos de nuestros corazones. Como lo dice San Pablo: somos templo vivo del espíritu Santo y como el sacerdote espiritual de mi pueblo, no sólo de mis policías y de sus familias, sino de toda la comunidad porque como lo indica nuestro lema: Dios y patria a la mano del servicio de toda la comunidad».

El mensaje de fe en medio de la pandemia se entrega a católicos y cristianos para que desde los balcones y las terrazas la comunidad reciba la bendición.

La idea es que la parroquia recorra todos los barrios de la ciudad y así reforzar los mensajes para que la ciudadanía se mantenga en sus residencias, previniendo la propagación del coronavirus.