Ser víctima de suplantación es más frecuente de lo que usted cree y si no toma las precauciones del caso, puede terminar respondiendo por un préstamo hipotecario ajeno, adquiriendo nuevas líneas telefónicas o inclusive cometiendo estafas contra terceras personas.

Rafael Antonio Pájaro Cano trabajó por más de 20 años en el Ejército. Hoy, estaría a punto de pensionarse, de no ser porque quien figura en la Institución no es él, sino su vecino.

“Me hable con Yeimis Alberto que era como mi hermano, nos criamos juntos en el barrio. Hablé con él para que me ingresara la fotocopia de la cedula para poder ingresar al Ejército y como cosa mía le puse mi foto y la huella mía, la lleve al batallón y con eso me recibieron”, contó Rafael Pájaro.

Años después, y a pocos meses de tramitar su jubilación, Rafael Pájaro fue procesado por la Fiscalía por suplantación de identidad.

“Tengo tres años de casa por cárcel, como ve no puedo hacer nada, mi esposa esta embarazada, que da a luz y yo sin poder hacer nada”, dijo Pájaro.

Este es apenas un ejemplo de lo que puede ocurrirle cuando terceras personas tienen cédulas ajenas en su poder.

Entre las prácticas más comunes de suplantación de identidad están las relacionadas con trámites bancarios.

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En 2017, según la Registraduría, se expidieron en Colombia más de un millón 140.000 duplicados de cédulas.