La Sala de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) tomó la declaración juramentada y voluntaria de la senadora Piedad Córdoba en el marco de la investigación sobre el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, ocurrido el 2 de noviembre de 1995.

Córdoba advirtió que un hombre, que se llamaría ‘Chucho’ o ‘Lucho’, le confesó en noviembre de 2020, durante un encuentro de la Organización de Estados Americanos en Bogotá, que él le disparó al dirigente conservador.

“La persona se me acercó y dijo: yo fui quien disparó contra Álvaro Gómez Hurtado. Yo solo le dije que fuera a las autoridades y confesara. Fue una cosa así, de abordaje de un momento a otro. Eso es lo que yo sé”, expresó la senadora del Pacto Histórico.

“No me dio ninguna información entre otras cosas porque le digo francamente, a mí me asustó mucho y quería salir corriendo. Yo no le pregunté nada. Yo lo que le dije fue ‘vaya a la Comisión de la Verdad, vaya a la JEP y cuente la verdad’. No me pareció preguntar, de pronto me pegaba un tiro a mí también, agregó Córdoba a una pregunta que le hizo Enrique Gómez Martínez, sobrino de Álvaro Gómez.

Durante la diligencia, se conoció un comunicado de Córdoba en el que advirtió lo siguiente.

“No soy testigo de ningún hecho relacionado directamente con el crimen del doctor Gómez Hurtado, sino testigo de que fui depositaria de unos relatos. No puedo dar fe de lo que allí se asevera, solo de que recibí tal testimonio. Pese a que ambas declaraciones están disponibles, se me hace repetir esta diligencia casi que conminándome y sin atender a plenitud al tratamiento médico que sigo, generándose esencialmente un litigio mediático que va en perjuicio tanto de las víctimas, como en mi contra”, expuso en una carta pública.

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Córdoba también contó que en agosto de 2020 recibió a una pareja en su residencia de Medellín, cita que concedió por intermedio de su amigo Héctor Moreno, dirigente liberal del departamento de Santander.

“Los visitantes invocando mi condición de periodista y pidiéndome la protección de la fuente, me plantearon que ellos sabían la verdad sobre la muerte de Álvaro Gómez Hurtado. Se representaron con nombres sin apellidos, solicitándome que no fueran revelados”, agregó.

“El hombre dice haber conocido a través de un antiguo infiltrado de las FF.MM en las filas de las FARC-EP el testimonio de lo ocurrido en el campamento llamado La Escalera, ubicado supuestamente en el Yarí el día de la muerte de Gómez”.

“En dicho campamento se encontraban el 2 de noviembre de 1995, el entonces comandante del Bloque Oriental, Jorge Briceño, conocido como el Mono Jojoy, y el actual senador Julián Gallo Cubillos, conocido como Carlos Antonio Losada, quien fungía como coordinador o comandante de la Red Urbana Antonio Nariño. Este último había arribado recientemente al campamento proveniente de Bogotá“.

“Al conocerse la noticia del asesinato de Gómez Hurtado, Briceño reunió al numeroso personal que había en el campamento, felicitó públicamente a Losada porque la unidad que el comandaba había dirigido la acción y se dispusieron a informarle a través de la radista a Marulanda”, puntualiza la carta de Córdoba.