Entre más de dos millones de llamadas que se hacen cada hora en Colombia, la Fiscalía pudo distinguir las de los autores del asalto al apartamento del entonces fiscal encargado, pero no pudo mantener en secreto sus órdenes de captura.

Los autores de las llamadas resultaron ser, unos policías retirados ahora asaltantes profesionales y a otros aún activos que les ayudan desde dentro de la institución.