De acuerdo con la investigación de la Fiscalía, 22 policías adscritos a la estación de Belén en el suroccidente de Medellín, recibían dineros a integrantes de bandas criminales a cambio de permitirles cometer todo tipo de actos ilícitos.

La Fiscalía reveló que muchos de ellos, subintendentes y patrulleros, no actuaban contra las personas que harían parte de 13 redes delincuenciales y presuntamente les permitían la venta de drogas. A cambio, los cabecillas de estas organizaciones realizaban pagos mensuales de hasta 25 millones de pesos.

«Hace 15 meses veníamos en investigación con inteligencia y se evidenció que algunos policías no cumplían sus funciones», dijo el general Eliécer Camacho, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.

Entre otras pruebas, la Fiscalía indicó que los uniformados habrían ingresado sin orden judicial a viviendas en las que encontraron drogas y armas. Se presume que exigieron diferentes sumas de dinero para devolver los elementos.

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Los ciudadanos se mostraron indignados por estos actos de corrupción.

«La Fuerza Pública debería protegernos y ahora muchos muchachos se meten a la Policía para delinquir», manifestó Julio Pérez.

«Garantizamos a los ciudadanos que hay 177 mil uniformados, pero que sigan confiando porque hay muchos que hacen las cosas bien», dijo el general Camacho.

A los 22 uniformados les fueron imputados los delitos de concierto para delinquir agravado, cohecho propio, concusión, cohecho por dar y ofrecer, prevaricato por omisión, tráfico de
estupefacientes y porte de arma de fuego para defensa personal y uso privativo.

16 fueron enviados a la cárcel y los demás tienen detención domiciliaria.