Desde que nacen, a los colombianos les dicen que viven en el país que produce el mejor café del mundo, pero lo que pocos saben es que, en general, consumen un grano que suele ser importado, recalentado o sobretostado.

Curiosamente, de los 14 millones de sacos de 60kg que se producen en Colombia al año, solo el 7% (cerca de 1 millón) se queda en el país para el consumo local, según cifras de la Federación de Cafeteros.

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Es más, como la demanda nacional es de 1,8 millones de sacos de 60 kg, el país importa café de baja calidad proveniente de Ecuador y Perú para satisfacer a su población.

La BBC de Londres realizó un informe sobre el café que se consume en Colombia y lo puso a prueba con el paladar de varios expertos.

Uno de ellos, el barista Juan Manual Ortiz, casi no se puede tomar un pocillo con la bebida nacional. «Casi le dan arcadas», señala el reportaje.

«Me sabe a metal (…) no se siente natural, está muy quemado, no es dulce ni ácido», indica el experto en el reportaje.

En contraste, el corresponsal de la BBC encuentra que dos jóvenes mujeres disfrutan lo que se conoce como un «tinto», incluso ellas dicen que es «fresco».

Sin embargo, parece que los colombianos están «eclipsados por un gusto a quemado, fuerte y amargo» y no conocen los sabores frutales que se esperan de un buen café.

Justamente, Ortiz señala en el artículo de la BBC que a los colombianos les han mentido: «la realidad es que nuestro mejor grano se exporta y los perjudicados somos los consumidores y cultivadores».