La quinta generación de prótesis mamarias incluye materiales más amigables con la piel de las pacientes pero más allá de los avances estéticos ésta prótesis trae un microchip que permitirá tener datos claves para el médico y la paciente.

«Con este microchip el paciente ya no tiene que acudir a los carnets o llamar a su médico para saber que implante le puso, cuando lo puso, cuando se lo tiene que cambiar» dijo Hugo Balaguera, Cirujano Plástico.

Con un escaneo se obtiene un código que permite tener toda la información para seguridad del implante y su comportamiento dentro del paciente.

«Con un lector de radiofrecuencia que se pasa por encima por el cuerpo sin tocarlo podemos saber con un numero de 15 dígitos, cuando se fabricó el implante, las características del implante, el volumen del implante», agregó el galeno.

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Su gel ergonómico genera más compatibilidad y por ende menos riesgo de complicaciones para la paciente que decide entrar al quirófano.