Diego Alexander Ruiz llevaba siete de sus 30 años viviendo en Chile. Llegó en 2013 como turista y se desempeñó en varios oficios, especialmente asociados a la construcción.

Creció con valores cristianos en el seno de una familia humilde y estudió en un barrio en el oriente de Cali muy cerca de donde vivía.

A Ruiz lo acusan de haber asesinado en Santiago a siete personas que en su mayoría estaban en condición de calle cuando dormían entre el 1 y 8 de noviembre de este año.

Quienes lo conocían en la capital chilena aseguraron a medios de ese país que se trataba de una persona conflictiva y protagonista de varias riñas en el sector donde actualmente residía.

Entre el 2018 y 2019 intentó regularizar su situación, pero su solicitud fue rechazada por las autoridades teniendo en cuenta que tenía antecedentes penales por los delitos de porte de armas cortantes, amenazas y robo con sorpresa.

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No fue deportado a Colombia pese a su historial porque contaba con órdenes de arraigo y procesos pendientes con la justicia.