El general retirado Rito Alejo del Río negó cualquier responsabilidad en la planeación de la masacre de Mapiripán, Meta cometida por paramilitares transportados en avión desde Urabá donde él era comandante de la Brigada 17 del Ejército.

El general del Río aseguró ante la JEP que “se han hecho montajes horrorosos para tratar de vincularlo con crímenes” y explicó que algunas personas lo han señalado para evadir sus propias culpas.

“Ha habido gente que por eludir su responsabilidad quiere culpar al más bobo”.

 

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Ante las preguntas de los magistrados aseguró que en ese caso “no se ha investigado a los funcionarios de las torres de control ni las empresas a las que pertenecían los aviones” que transportaron a los paramilitares.

Dijo que uno de los aviones salió de una base antinarcóticos de la Policía en Necoclí y los dos aterrizaron en la base antinarcóticos de San José del Guaviare, una de las mejor equipadas del país.

También dijo que las empresas de los aviones tenían contratos con la Policía Antinarcóticos.

Según su versión ante la JEP, en las fechas en que salieron los aviones de Urabá él estaba en San Remo Italia recibiendo un curso de Derechos Humanos y después estuvo en Bogotá replicando en conferencias lo que aprendió en Italia.

 

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La masacre de Mapiripán ocurrió en 1997. Un grupo de paramilitares fue desplazado desde Urabá hasta los llanos donde asesinaron a un grupo de personas. La cifra exacta de victimas es incierta, incluso la justicia descubrió que se registraron como asesinadas personas que después aparecieron vivas o habían muerto antes de los hechos.

En general, el exuniformado negó ante la JEP cualquier relación con paramilitares y aseguró que a él lo quieren responsabilizar de todo lo que pasó en Urabá cuando muchos “que seguramente fueron culpables están a la sombra”.