Este 25 de agosto se cumple un mes del atroz crimen perpetrado a tres jóvenes en el corregimiento de Chochó, cerca al municipio de Sampués (Sucre). El 25 de julio, el país se conmocionaba al conocer que los nombres de Jesús David Díaz, Carlos Alberto Ibáñez y José Carlos Arévalo, habían sido reportados como muertos.

Tras una audiencia de imputación adelantada los días 23 y 24 de agosto, la Fiscalía determinó que el coronel Benjamín Núñez, quien se desempañaba como Comandante de la Policía de Sucre, fue quien les disparó “a sangre fría” a los tres jóvenes después de que los golpearan y los bajaran de una patrulla: al día siguiente, fueron presentados como miembros del Clan del Golfo.

En la audiencia de judicialización también estuvieron presentes los 10 patrulleros en condición de implicados en el caso.

Sobre el “triple falso positivo”, los padres de los tres muchachos hablaron, quienes coincidieron en que debe haber justicia en el caso, pero que en la misma medida debe haber perdón, en especial a los patrulleros involucrados.

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“Quisiera tenerlos de frente y darles un abrazo”

Dentro de la cadena de testimonios, divulgados por Infobae, uno de los más reveladores fue el de Carlos Arévalo -padre de José Carlos-, quien después de escuchar el crudo relato de la Fiscalía sobre como fue torturado y herido el joven, envió un conmovedor mensaje a los patrulleros que están implicados en el triple homicidio.

“Yo quisiera que esos cuatro muchachos que tienen escasamente unos 50 días de estar en la Policía prestando el servicio, quisiera tenerlos de frente y darles un abrazo. Y sí, darles mi perdón, confesó Arévalo, considerando que los patrulleros implicados no tenían pensado en ningún momento matar a los jóvenes.

Yo lo siento así, quisiera poder decírselos a ellos mismos de corazón”, replicó.

Según se conoció, uno de los patrulleros a quien Arévalo quiere perdonar es a Rafael Barbosa, quien tiene solo 20 años de edad y llevaba menos de 40 días en la institución.

Otro de los patrulleros envueltos en el asesinato, y a quien Arévalo quiere expresarle su remisión, responde al nombre de Santiago Garavito, quien también tiene 20 años de edad; desde hace un poco más de un mes llevaba ejerciendo como uniformado de la institución.

“Impactando en regiones del cuerpo como brazo, abdomen y tórax. En una oportunidad a corta distancia, en contra de Jesús David, y disparó en tres oportunidades a corta distancia en tórax en contra de la vida de José Carlos Arévalo”, indicó la Fiscalía, respecto a como se produjo con exactitud el crimen contra José Carlos Arévalo.