El viernes 4 de septiembre de 2020, los familiares de cerca de 11 detenidos en el CAI de San Mateo llegaban para la visita programada.

«Empezaron a decir que no iban a dejar ingresar las visitas, que ellos se habían portado mal», contó Yurani Cifuentes, esposa de una de las víctimas.

Los ánimos se alteraron al interior y afuera del CAI; la gente empieza a gritar a la Policía pidiendo ayuda.

«Yo les decía ‘al menos espósenlos y sáquenlos a todos’, pero ellos decían que no, que los dejaran que se quemaran. Me respondieron: déjenlos que se quemen esas gonorr@%$», relató Sadiet Cuesta, hermana de una de las víctimas.

La llama empezó a tomar fuerza y «la Policía lo que hizo fue que entró, salió y echó llave a la puerta de entrada», dijo Juan Manuel Martínez, cuñado de uno de los jóvenes fallecidos.

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El desespero al interior de la celda era máximo, afuera también.

«Ya se estaba apagando eso cuando entró un policía y no sé qué le echaría. En el dictamen del hospital dicen que encontraron gasolina en el cuerpo de los muchachos«, denunció Cuesta.

Fueron 10 minutos de horror. «Empecé a forzar la reja, la reja se desprendió, abrí la celda, cuando la Policía empezó a ver los dos primeros que saqué yo, ya estaban desfigurados en la cara y no tenían carne en las manos», manifestó Martínez.

La Policía de Cundinamarca dice que sí ayudó a sacar a los internos que se quemaban en la celda.

«Lamentamos estos hechos que se presentaron al interior de la sala de retenidos del CAI San Mateo y decirles que hemos puesto a disposición de las diferentes entidades todo el material que tenemos para respectiva investigación», aseguró el coronel César Ovidio, comandante de la Policía de Cundinamarca.

«Yo por mi parte no estoy dispuesta a callar lo que pasó con mi hermano porque todos los seres humanos cometemos errores y es justo que lo paguen, pero así no. Todos tenemos derecho a la vida«, precisó una de las familiares de las víctimas.