En un año de investigaciones quedó en evidencia una red de trata de personas señalada de engañar a menores de edad y jóvenes extranjeras para someterlas a explotación sexual y tratos degradantes.

Las investigaciones permitieron conocer que algunos integrantes de esta estructura se ubicaban en pasos fronterizos de Arauca y contactaban niñas, adolescentes y mujeres, muchas de ellas venezolanas, quienes ingresaban solas o con sus pequeños hijos al país.

Al parecer, les hacían ofrecimientos de trabajo como meseras y las convencían de viajar a Yopal (Casanare).

Al llegar a la ciudad, supuestamente, les retenían los documentos de identificación y les exigían pagar los costos del transporte con servicios sexuales que debían ejercer en tres establecimientos nocturnos. Para someterlas, las amenazaban con denunciarlas ante las autoridades por ser migrantes.

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Las mujeres quedaban confinadas, mientras la deuda iba en aumento. Les cobraban el hospedaje y la manutención, y les imponían multas cuando se negaban a los vejámenes, discutían con los hombres que frecuentaban estos lugares o intentaban escapar.

Por estos hechos fueron capturadas 10 personas, tres de ellas en condición de flagrancia, que harían parte de esta red de trata.

Algunos de los procedimientos se cumplieron en tres establecimientos comerciales, en los cuales fueron encontradas 15 mujeres venezolanas, 4 de ellas menores de edad de 15 y 16 años, a quienes se les reestablecieron sus derechos.