La suspensión de 15 rutas de buses alimentadores del sistema de transporte masivo Metrolínea en Bucaramanga causó revuelo y molestia entre los usuarios, según la empresa, el servicio se cerró por término de vida útil de un plan piloto no rentable.

“El desmonte de estas rutas obedece a que ya cumplieron su vida útil. Estas rutas fueron implementadas para un esquema de frasco roto precisamente para evaluar la pertinencia de incluirlas en un sistema de complementariedad definitivo el cual nos permitirá atender a los usuarios fuera de nuestra cobertura”, explicó John Leandro Murillo Garavito, profesional especializado en transporte de Metrolínea.

Los usuarios piensan otra cosa y aseguran que este cierre genera demoras y sobrecostos porque algunos deben pagar doble pasaje para llegar a su destino.

“Nos hemos visto muy afectados porque nos ha tocado esperar mucho tiempo y entonces para llegar a nuestro destino más tarde”, señaló el usuario Jhoni Merchán.

“No solamente para mí y para muchas personas nos ha afectado porque, por ejemplo, los buses de esa línea bajaban a muchas partes que no baja el bus de alimentador”, manifestó Celina Mantilla, ciudadana.

“Ahora nos toca esperarlo, y por ejemplo yo que soy universitario y tengo que ir hasta UIS tengo que salir a las 4 de la mañana, y si se me olvida recargar a las 4 de la mañana no puedo recargar, me queda muy retirado, esta era la facilidad que me daba la complementaria”, aseguró el estudiante Daniel Sánchez.

Aunque el plan de contingencia arrancó con nuevas rutas, la cobertura es insuficiente.

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“Vamos a darle prioridad a la cobertura del sistema, específicamente al norte de Bucaramanga en donde entramos con dos rutas que fueron reforzadas”, agregó Murillo Garavito.

A este grave panorama que sufre el transporte masivo de Bucaramanga, se suma el descenso de pasajeros de 115.000 a 30.000 por la salida estudiantil, el levantamiento del pico y placa, y la piratería que va en aumento.