Más de 200 habitantes del norte de Cali manifestaron su preocupación por la invasión al espacio público de venezolanos, aseguran que sus predios se desvalorizan y las condiciones de salubridad son complejas.

William Gutiérrez, uno de los habitantes afectados, indicó que «ahora se presentan riñas, prostitución, microtráfico y la proliferación de plagas como ratas, zancudos y moscas por los desechos».

Asimismo, los caleños aseveran que los negocios aledaños a la terminal están «trabajando a la quiebra» por la disminución de la clientela.

Sebastián Lancheros, vocero de los comerciantes afectados, afirmó que «las ventas han bajado y nos toca responder por tres millones de pesos mensuales y no teneos respuesta del alcalde Maurice Armitage».

Entretanto, son más de 400 personas del vecino país que permanecen a la espera de ayudas gubernamentales o humanitarias, manifestaron que no es su voluntad permanecer en la calle, como Alexis Ruiz y Carlos Oliveros que completaron más de un mes con sus esposas e hijos a la intemperie.

«Que nos ayuden a censarnos, que nos reubiquen, buscó refugio para que no se me vayan a enfermar», indicó Alexis Ruiz.

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Por su parte la administración caleña respondió que habilitarán el espacio anteriormente evacuado para que los venezolanos se trasladen al sitio y abandonen la zona residencial.

«Estamos buscando un sitio donde podamos llevar a los venezolanos, incluso dije que podían ocupar la zona verde para que les desocupen las orillas de sus viviendas y edificios dónde están», indicó Maurice Armitage, alcalde de Cali.

Asimismo, Armitage aseguró que aún no hay recursos para atender de inmediato la crisis y se estima que 80 personas de Venezuela arriban a la ciudad diariamente.