Este viernes se cumplen 35 años desde la toma del Palacio de Justicia, un día que quedó marcado en la historia del país y por el que familiares de las víctimas aún piden justicia.

El miércoles 6 de noviembre de 1985 a las 11:30 de la mañana, 35 guerrilleros del M-19 tomaron por la fuerza el Palacio de Justicia. Ingresaron por uno de los sótanos, dispararon contra dos vigilantes y rápidamente tuvieron el control del lugar, donde retuvieron a 350 personas, entre magistrados, empleados y visitantes.

Con la operación denominada «Antonio Nariño por los derechos del hombre» buscaban hacer un «juicio público» al Gobierno por haber incumplido el cese al fuego con las organizaciones guerrilleras.

El entonces presidente de la República, Belisario Betancur dio la orden a la Policía y el Ejército de responder con una retoma denominada ‘Operación Rastrillo’; con tanques y helicópteros empezaron los enfrentamientos y el incendio en el edificio.

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Sin embargo, fue hasta la tarde del 7 de noviembre de 1985 que el Ejército Nacional tomó el control del Palacio y se divulgó la muerte de Luis Otero y Andrés Almarales, cabecillas del grupo guerrillero.

Esta masacre, considerada así por la Corte Penal Internacional, dejó 98 personas asesinadas y 11 personas desaparecidas; los restos de seis ya fueron entregados a sus familiares y de cinco se desconoce su paradero.