La drástica medida, en un país católico como lo es Colombia, la acaba de adoptar el cardenal Rubén Salazar, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien mediante un comunicado público informa que la decisión se toma por «causa de salubridad pública para proteger tanto la vida propia como la de los demás».

En su comunicado el Cardenal Salazar anuncia las siguientes medidas, adoptadas en conjunto con los obispos auxiliares de Engativá, Fontibón y Soacha:

  1. Se suspende el servicio del culto público en todos los templos de nuestras diócesis. Para la celebración entre semana de la Eucaristía se permite el ingreso de las personas interesadas por una puerta lateral (o por la casa cural).
  2. Se suspende la celebración en el templo de la Eucaristía en los domingos, y, en las actuales circunstancias la participación en la Eucaristía de forma virtual (Televisión, Radio y Redes) es válida. Por la no participación personal en la Eucaristía dominical, dado que es por causa de salubridad pública para proteger tanto la vida propia como la de los demás, no se incurre en ninguna falta moral y por ello no se comete pecado.
  3. Los matrimonios se celebrarán a puerta cerrada y con la participación reducida de fieles que entrarán por una puerta lateral (o por la casa cural).
  4. Se celebrará la misa de exequias por el difunto, pero no se trasladará el cuerpo al templo.
  5. Se suspende el servicio de comunión a los enfermos, a excepción de los casos graves de enfermedad que serán atendidos personalmente por los sacerdotes y no por los ministros extraordinarios de la comunión.
  6. Se suplica a los fieles católicos no solicitar el servicio del sacramento de la confesión a no ser en casos de extrema necesidad de salud o de conciencia. Se encarece a los sacerdotes gran disponibilidad para este servicio y se les pide no usar el confesionario sino un lugar abierto.
  7. Se suspenden las catequesis de preparación a los sacramentos.
  8. Se suspenden las reuniones de los grupos parroquiales.
  9. Se buscará que en lo posible los servicios de las oficinas parroquiales se realicen por teletrabajo o, en su defecto, se flexibilizarán los horarios para evitar a los funcionarios el desplazamiento en horas pico.

Dicen los obispos que: «Sabemos que estas medidas son duras y que para algunos pueden parecer excesivas. Sin embargo, está en juego no solo la salud sino también la vida de muchas personas. En estos momentos el cuidado de sí mismo y el cumplimiento riguroso de los protocolos sanitarios es no solo la mejor forma de manifestar nuestro amor al prójimo sino también una clara expresión de nuestra fe que nos pide sacrificarnos para contribuir a la creación de condiciones positivas para la superación definitiva de la crisis que estamos atravesando».