En diciembre, la Superintendencia de Industria y Comercio ordenó el cese de actividades de Uber en Colombia, luego de que la entidad estableciera que la compañía incurrió en competencia desleal, frente a otras empresas prestadoras del servicio de transporte.

La decisión llevó a que Uber replanteara su modelo de funcionamiento, y ahora la empresa permite el arrendamiento de vehículos, esto con el fin de no funcionar bajo el modelo de una compañía de transporte.

La pelea judicial llegó hasta el Tribunal de Bogotá, corporación que tumbó el fallo de la Superintendencia, por lo que la empresa podría retomar su funcionamiento, como lo venía presentando en diciembre.

«Revocar la sentencia de 20 de diciembre de 2019 proferida por el Asesor asignado a la Delegatura para Asuntos Jurisdiccionales de la Superintendencia de Industria y Comercio».

Para el Tribunal, la demanda sobre competencia desleal que apoyaban gremios como el de los taxistas se presentó en 2016 y desde esa fecha se vencieron los términos.

«La demanda se presentó después del vencimiento del término de dos años previsto para la prescripción de orden subjetivo que prevé el artículo 23 de la Ley 256 de 1996».

El Tribunal dice además que los demandantes no aportaron información para establecer si la falta, en este caso la competencia desleal, se siguió cometiendo después de 2016.

«Actos de violación de normas y desviación de clientela, (…) sin incluir si se trataba de un acto continuado».

Y pese a esta decisión, el debate sobre las plataformas tecnológicas de transporte aún no ha sido resuelta ni por el Gobierno, ni por la Corte Constitucional, que revisa varias acciones jurídicas sobre la materia.

VEA ACÁ EL FALLO DEL TRIBUNAL DE BOGOTÁ