La hermana Adriana es una religiosa carmelita que se convirtió en el símbolo de apoyo y defensa del expresidente Álvaro Uribe. Con megáfono en mano gritó arengas cerca al Palacio de Justicia.

Para la hermana Adriana Torres, el voto de silencio no existe. Cuando no usa el megáfono, empuña con fe ciega su arma secreta.

“Para defender a un país y a la democracia y al doctor Álvaro Uribe a través del santo rosario”, indicó.

Dijo saber lo que se siente ser víctima. Denunció que hace ocho meses en el sector El Palomar del barrio Santo Domingo de Medellín, donde asiste a desplazados y madres cabeza de familia, fue atacada.

“Que hace ocho meses me maltrataron, me pegaron, me violentaron y tengo en estos momentos escoltas de la unidad que me cuidan y me protegen”, agregó.

Mostró su rechazo a esta investigación y dijo que el único juez es papá Dios.

Jorge Bermúdez