El barniz de pasto Mopa-Mopa de los departamentos de Putumayo y Nariño fue incluido en la lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguarda de la Unesco.

La candidatura contó con todos los votos a favor del Comité del Patrimonio Inmaterial de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que por vez primera celebró su reunión de forma virtual a causa de la pandemia de COVID-19.

La recolección de brotes de Mopa-Mopa exige un profundo conocimiento del entorno y las técnicas para trepar los árboles, su torneado y talla, su barnizado colectivo, constituyen un elemento de la identidad de estas comunidades de Putumayo y Nariño.

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Además, durante la sesión recibió el respaldo explícito de Perú y Brasil, que consideraron a esas técnicas como un elemento esencial de la cultura latinoamericana.

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La representante colombiana en el foro agradeció la inclusión del barniz Mopa-Mopa y consideró que no continuar con esta cultura que combina técnicas y conocimientos propios «es un lujo que la humanidad no puede permitirse perder».

Al tiempo, insistió en la «necesidad de construir una ruta de salvaguarda» de esos conocimientos y técnicas, actualmente amenazados por el difícil acceso a la recolección del Mopa-Mopa y por su supervivencia en pequeños talleres artesanos que tienen condiciones precarias.

Desde la recolección de los brotes de Mopa-Mopa, el torneado y la talla de la madera y su posterior barnizado decorativo.

«La recolección exige conocer a fondo los senderos del bosque, trepar hábilmente a los árboles y saber recolectar los brotes con delicadeza, sin dañar el arbolado», señaló la Unesco.

Estas técnicas, arraigadas en la población, constituyen «un factor de identidad para las comunidades interesadas» y les ofrece una capacidad de independencia económica, agregó.

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Sin embargo, la sostenibilidad de esa artesanía está en peligro por los cambios provocados por el desarrollo y la globalización.

Además, la Unesco señaló la dificultad de acceso a los lugares de recolección de la madera como uno de los riesgos que vive la artesanía.

Junto a ello, la organización apuntó a «las condiciones precarias de trabajo en los talleres instalados en los hogares de los artesanos».

Además, en su reunión que terminará este miércoles, examinará otras 40 candidaturas a la lista del patrimonio cultural inmaterial y dos que demandan asistencia urgente.