Doce jóvenes que hasta hace poco pasaban su tiempo peleando entre ellos ahora son un equipo, la selección Colombia de fútbol callejero que competirá con los de otros países en el mundial paralelo de Brasil.

Jóvenes sentados y reunidos en el mismo lugar antes se odiaban a muerte porque pertenecían a alguna de las 37 pandillas y se disputaban territorios en más de 16 barrios de Barranquilla.

“Los lugares de un pandillero, primero un hospital, segundo una cárcel y tercero un cementerio y no quisiera que ninguno de mis compañeros u otras personas vivieran eso”, dijo Aldair, un pandillero resocializado.

El tiempo en que las armas eran su única compañía quedó atrás. Ahora el único disparo o ataque que hacen es para anotar un gol o para evitar que se lo hagan.

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Ellos hacen parte del programa “Va Jugando” que logró, con la asesoría de Nelsa Curvelo, nominada dos veces al Premio Nobel de Paz por el trabajo con pandillas en Ecuador, resocializar a los pandilleros barranquilleros, reunirlos y unirlos en torno al futbol callejero.

Ellos compitieron en un torneo y ahora 12 jóvenes de los equipos Cangrejos, Diablitos y Tremendos representarán por primera vez a Colombia en el Mundial de Fútbol Callejero que se llevará a cabo en Brasil, en forma simultánea con el Mundial de la FIFA.