Por lo menos cuatro urgencias médicas por semana atiende el sistema de urgencias de Bogotá por consumo de una nueva droga, que en la calle se conoce como “las cocaína de las barbies”. A pesar de su nombre, ésta es una droga veterinaria para cerdos, que mezclada con otros químicos puede producir la muerte a sus consumidores.

Esta es la ketamina, un anestésico de uso veterinario. Los traficantes de sustancias sicoactivas lo están mezclando con escopolamina, viagra, y analgésicos, para venderla a los consumidores de drogas como si fuera éxtasis.

Su mayor mercado se encuentra entre los jóvenes de 16 a 25 años.

La pastilla de ketamina, marcada con la figura de Batman, cuesta entre 30 mil y 60 mil pesos. El análisis químico de esas pastillas conocidas como “la cocaína de las barbies”, arrojó que la sustancia principal es en un 45% ketamina, junto con cafeína y levamisol, un antiparasitario para vacas y caballos.

“Tiene una preparación muy fácil, la meten en el microondas y la convierten en polvo y lo consumen”, afirmó Wilmar Flores, médico veterinario.

Son tan fuertes los efectos en el sistema nervioso central que produce alucinaciones.

El centro regulador de Urgencia de la Secretaria de Salud de Bogotá recibe un promedio de 4 llamadas semanales para atender casos de intoxicación por Ketamina.

Naciones Unidas asegura que los traficantes de éxtasis quieren convertir al país en gran depósito de este tipo de pastillas, cuyo efecto extremo es la muerte cerebral.