Daniela Espitia llegó a un motel de Barranquilla a bordo de un taxi con su expareja, Deimer Eduardo Díaz Mendoza. Sobre la 1:24 de la tarde, la joven ingresó acompañada del padre de sus dos hijos.

Ella lucía tapabocas y llevaba un morral. Él no tenía la mascarilla. Estuvieron un rato y luego ingresaron a la habitación. Una hora después, el hombre salió del motel cargando el morral de la joven. En la habitación dejó la macabra escena.

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“No hay palabras para describirlo, cualquier palabra se queda corta», dijo Yenny Flórez, mamá de Daniela, quien quedó al cuidado de los dos pequeños de su hija, un niño de cinco años y una menor de dos.

“Tenía dos denuncias de la Fiscalía, tres de comisarías, pero lastimosamente pasó lo que presentía, el fatal desenlace, lo que mi corazón temía como madre”, expresó.

Cinco millones de pesos de recompensa ofreció la Alcaldía para quien suministre información a las autoridades sobre el paradero de Deimer Eduardo Díaz Mendoza.