William de Jesús Quintero Arias, cuenta que en los años 70, cuando tan solo era un niño, fue víctima de maltrato físico y psicológico de quien nunca lo esperó, su padre.

Huir de su casa con tan solo 9 años, dice, fue la trascendental decisión que tomó con mucho dolor en el pecho dejando atrás a su madre y a sus hermanos, decisión que partiría en dos su vida, pues al poco tiempo, vulnerable y tratando de descubrir el mundo, terminó vinculado con grupos armados ilegales. Un mal paso que tras una cadena de tropiezos lo llevó a caer en la cárcel, un lugar que lo haría reflexionar.

“Después que salí de allá, perdí comunicaciones con mi mamá porque yo en la cárcel aún me comunicaba con ella”, contó William Quintero.

Desde esa época, hace 25 años, no sabe nada de su familia y está seguro que lo creen muerto.

“El anhelo mío es volver a encontrarme con mi familia, siquiera en los últimos años que me quedan. Mi mamá se llama María Jael Arias López, nacida en Marquetalia, Caldas”, indicó el desmovilizado.

Por azares del destino, sus pasos lo condujeron a Bogotá donde esperaba iniciar una nueva vida, pero no ha sido fácil, se rebusca trabajando en lo que le pongan pero no ha podido vivir tranquilo aunque cuenta con personas que lo han aprendido a conocer, a querer y que lo apoyan.

Ruth Quintero, amiga de William Quintero, dijo que “a veces se pone muy decaído cabizbajo, entonces me da mucha tristeza porque él es una buena persona y muy colaborador, entonces sí me gustaría que se reencontrara con su familia”.  

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A sus 47 años y enfermo, don William o “El Pato” como le dicen cariñosamente sus amigos, solo espera poder regocijarse con el abrazo de su familia y tener una segunda oportunidad, para sanar las heridas del corazón que, para él, hoy son mucho más evidentes que las que han marcado su piel.