Cientos de hombres, mujeres y niños rohingyas  llegan a diario a los campamentos de refugiados ubicados en la ciudad de Cox’s Bazar en Bangladés.

Estas personas pertenecen a la etnia musulmana rohingya y han huido de la violencia sectaria que se ha desatado en su país natal, Myanmar. 

La  crisis humanitaria se agudiza en los refugios donde se encuentra los rohingyas, el agua potable y los alimentos han empezado a escasear.

Según estimaciones de Unicef, 400.000 personas han llegado a este lugar, el 60 % de los refugiados son menores de edad y un 23 % tienen menos de cinco años.

La minoría étnica que ha sido desplazada por la violencia sectaria  no tiene como sobrevivir en otro país  y esperan ayuda de la comunidad internacional.

“Siento que están  subiendo los precios demasiado. No puedo comprar una tienda de campaña  ya que no tengo mucho dinero, están pidiendo 800 taka ($ 9.70)”, señaló Abdur Rahman, Rohingya.

La Organización Internacional para las Migraciones advierte a las autoridades que se debe manejar el peor escenario en esta crisis humanitaria, que sería que todos los rohingyas abandonen Myanmar. 

 

Leidy Bonilla – CM&