Desde 2011 cuando inició la guerra civil en Siria, el conflicto se transformó en un ataque a las comunidades religiosas católicas, opinó en Barranquilla, Antoine Chahda, arzobispo de Alepo, una de las ciudades escenario de sangrientos ataques en los que participan Gobierno, rebeldes  y potencias extranjeras.

“Muchos muertos, miles y miles. Ahí dice la estadística como 460 mil, pero son muchos más entre cristianos y musulmanes”, sostuvo.

Dijo que es en Alepo en donde se han concentrado los ataques pues allí se agrupan muchas organizaciones rebeldes, “la ciudad de Alepo es una ciudad muy católica, muy religiosa. Ahí tenemos además de los arzobispos (5), más de 150 sacerdotes, más de 150 religiosos y religiosas que viven al servicio de la comunidad cristiana y católica, sirviendo a los grupos juveniles, de oraciones, centros de catecismo…”

El religioso reclamó más participación de la Organización de las Naciones Unidas para solucionar el conflicto, “Naciones Unidas debía actuar de otra forma, para poner la paz en el mundo. Si tienen ese poder por qué no lo hicieron. Como fuerza tenía ese poder y no lo hicieron”.

Estima la Iglesia católica que el conflicto en Siria ha dejado más de un millón de heridos y 12 millones de refugiados, incluso en uno de los ataques, la Catedral de Alepo fue destruida al igual que el Arzobispado.