Hace unos días les contamos la historia de dos ancianas, que están solas en un cerro de Quetame, damnificadas por el temblor y muy lejos de las ayudas que ha dispuesto el gobierno, pues bien, volvimos a visitarlas y su situación sigue siendo la misma. A doña Elvira Moreno y a su mamá, doña Rudecinda, sólo las han auxiliado unos vecinos. Ellas, desde su casa semidestruida, en la vereda el Povito, están pidiendo que alguien recuerde que existen.

Una semana después que la tierra sacudiera al  municipio de Quetame y sus alrededores, los  habitantes de la vereda  Povitos  aseguran que se olvidaron  de ellos.

Concretamente  de quienes viven en lo alto de la montaña.

Por eso entre ellos mismo tratan de solidarizarse con los más necesitados llevándoles algunos víveres. En especial con las abuelitas  Elvira y Rudecinda Moreno quienes aseguran las abandonaron.

Para ella y su nonagenaria madre, la misma que a sus 95 años todavía enhebra, para arreglar uno de sus dos vestidos, y quien asegura no temerle a otro sismo.  Las noches se les volvieron un karma.

Por el momento el techo de su humilde rancho lo sostiene un palo que gracias a sus vecinos, les permite es guarnecerse de la lluvia, mientras alguna autoridad se acuerda de ellas.