El mismo día del sexagésimo aniversario de su muerte, un juez autorizó que los restos de Jorge Eliécer Gaitán sean exhumados por su hija.

Gaitán fue sepultado en su propia casa en 1948 por orden del gobierno de Ospina Pérez. Pero Gloria Gaitán ya ni puede entrar allí, porque la casa está en manos del gobierno. Por eso acudió a la justicia que, con este fallo, la autoriza para que disponga el destino final del cuerpo del caudillo asesinado.

Entre los ya ancianos doctrinarios y las nuevas generaciones seguidoras del caudillo, 60 años después los gaitanistas siguen dando la pelea.

Y este fallo de una acción de  tutela lo confirma, en él se autoriza a la hija de Jorge Eliécer Gaitán, a retirar los restos de su padre y de sus familiares de esta casa en el centro de Bogota.

La misma en la que vivió el caudillo, que le pertenece a la familia, pero que sigue en manos de la Universidad Nacional por orden del gobierno y aún no ha sido restituida a su única heredera.

Algunos años después del Bogotazo, un decreto ordenó que a la entrada de la casa de Gaitán se hiciera un monumento, pero como no se podía hacer una estatua en la puerta, el también fallecido Rogelio Salmona le hizo en homenaje una construcción adyacente, el exploratorio nacional.

Un lugar al que no dejaban entrar ni a la mismísima hija de Jorge Eliécer.

Por eso -según ella- ante la negativa del gobierno de retornarle su casa, y permitirle al pueblo seguir conociendo las ideas del dirigente liberal, o por lo menos visitar la tumba de su papá prefiere llevarse sus restos.

La tutela falló el 9 de abril de 2008, 60 años después de que asesinaran a un caudillo que jamás debió imaginar que la hija de apenas 10 años que dejo cuando lo mataron tuviera que acudir a un juez para que le confirmara los derechos sobre su cadáver.