Si Fanny Mikey hubiera escrito el guión de su sepelio, probablemente no habría salido tan bien como salió. El adiós de sus amigos y de su público, fue tan extendido y tan conmovedor que incluso tuvo momentos graciosos.

La gran comediante puede descansar en paz. En su despedida hubo muchas lágrimas, pero también una que otra sonrisa, como a ella le hubiera gustado.

Los sepelios como la historia se repiten una vez como tragedia. Y otras como comedia.

Y el de Fanny Mikey no podía ser la excepción,  A Cesar Mora no le importó la caída del audio en medio de su presentación,atravezó media Plaza de Bolivar y ante el féretro de Fanny improvisó una conmovedora pero entusiasta escena.

Los demás actores aplaudieron, bailaron, lloraron, y contagiaron al público, que se pegó.

Se pegaron también, los payasos, los mimos, y los títeres, y como si fuera un circo que no quiere irse no hacían más que despedirse.

Y como en el circo, salieron en caravana, y después de tres días de velorio, dos ciudades y cinco locaciones distintas, su voluntad se cumplió y su cuerpo fue a la cremación.

Y entre pitos y cornetas llegaron al sitio de su cremación. Donde afloraron los recuerdos de quien fuera la madre, la compañera, la maestra.

Y sobretodo la directora y protagonista de una obra que hoy presento su ultima escena al publico, cerro una larga temporada de 80 años de vida, que para el futuro no tendrá quien interprete su papel. Así sea en un carnaval.