La tragedia ocurrió en Milagres, un pequeño municipio del estado brasileño de Ceará, donde una balacera entre la policía y un grupo de asaltantes dejó más de una docena de muertos.

Los hechos se produjeron cuando un grupo de criminales intentó robar dos sedes bancarias, una perteneciente al estatal Banco do Brasil y otro al privado Bradesco y, tras su intento fallido, tomaron como rehenes a un grupo indeterminado de personas y se enfrentaron a tiros con la Policía.

Las autoridades informaron que lograron detener a tres personas, acusadas de participar en el intento de asalto; sin embargo, advirtieron que aun investigan lo ocurrido.