Dos vidas han cobrado las tormentas que azotan el Noreste de Estados Unidos debido a las lluvias torrenciales y al granizo 170.000 hogares resultaron sin energía.

Entre las víctimas están una niña de 11 años que falleció cuando un árbol cayó sobre el automóvil en el que se encontraba y un hombre que también se refugiaba de la tormenta en su carro.

Los vientos en los condados de Dutchess, Orange y Sullivan alcanzaron hasta 240 kilómetros por hora, derribando a su paso, postes de energía y una gran cantidad de árboles.

Varias zonas de Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Meryland y Virginia quedaron sin luz y más de 500 vuelos fueron cancelados en los tres aeropuertos principales que sirven a la gran manzana.

Edificaciones sin techo, casas destruidas y caos en las vías y en los sistemas de transporte público, es el saldo material de la tormenta. Aún hay riesgo de inundaciones.