Nicaragua vive una jornada de paro nacional de 24 horas marcada por el cierre generalizado del comercio y ataques armados en diferentes municipios del país que dejan al menos tres  víctimas fatales.

Las calles y barrios de las principales ciudades nicaragüenses permanecieron completamente vacías, el comercio clausurado y los servicios de transporte interrumpidos, en una jornada marcada por el incremento de la violencia que ha dejado más de 160 muertos.

Aunque la mayoría de los ciudadanos permaneció en sus hogares, algunos se unieron en un cacerolazo como única forma de protesta contra la represión del gobierno de Daniel ortega.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenó enérgicamente el uso excesivo de la fuerza estatal y la continuidad de los ataques por parte de actores parapoliciales contra los manifestantes en las movilizaciones de los últimos dos meses.

En medio del temor hay expectativa ante la reinstalación del diálogo nacional que empezara este viernes y en el que la Iglesia católica participará como mediadora y testigo.