Alan García, presidente de Perú, acusó a Hugo Chávez de usar su bonanza petrolera para intervenir en los asuntos internos del resto de los países de Latinoamérica.

El mandatario del Perú aseguró que su homologo de Venezuela está financiando a “militantes y centros contra la pobreza que predican la revolución populista” refiriéndose no solo a los grupos ilegales alzados en armas en Colombia sino también a “centros de servicio social” que están operando en territorio peruano para agitar a la población en contra del gobierno de ese país.

García anunció que el Congreso de su país abrió una investigación a esos “centros de servicio social” que según él, sirven como resguardos ideológicos de aquellos que están contra la democracia y la institucionalidad nacional.

El Mandatario peruano identificó a nueve detenidos que pertenecían a estos “centros” como antiguos militantes del extinto grupo guerrillero Tupac Amarú y que ahora formaban parte de una organización de izquierda venezolana llamada “Coordinadora Continental Bolivariana” pero que influye en los diferentes países suramericanos.

El gobierno de Caracas niega con vehemencia esas acusaciones, o la financiación de militantes peruanos. El embajador de Venezuela en Perú, Armando Laguna, dijo que el gobierno de Lima "debería exigirme que abandone Perú", si encuentra pruebas.

Publicidad