Alias Alfonso Cano, es el nuevo cabecilla máximo de las FARC, tiene ya 60 años y la persecución contra él se prevé implacable. Las FARC están tan conscientes de eso que nombraron desde ya suplentes para los miembros del Secretariado. Las informaciones periodísticas hablan casi siempre de Cano como el jefe del ala política de la guerrilla. Sin embargo, quienes conocen bien a Guillermo León Sáenz dicen que es tan radical como cualquiera de sus compañeros del Secretariado.

El nuevo número uno de las FARC tiene 60 años, estudió antropología en la Universidad Nacional de Bogotá y pertenece a las FARC desde hace 38 años.

Se la ha identificado frecuentemente como el ideólogo de ese grupo guerrillero y como el mayor partidario de una solución negociada. Sin embargo, en sus escasas declaraciones públicas, Cano siempre ha lucido radical.

Guillermo León Sáenz, como se llama verdaderamente,  fue intransigente en los diálogos de Caracas en 1991 y Tlaxcala, México, en 1992.

Durante el frustrado proceso de paz del Gobierno Pastrana, Alfonso Cano mantuvo un bajo perfil, pero fue el encargado de lanzar el Movimiento Bolivariano y el Partido Comunista Clandestino PC3

Cano llega al lugar de Tirofijo por ser el miembro más antiguo del Secretariado, pero no el más poderoso. Jorge Briceño, alias el Mono Jojoy, concentra la mayor capacidad militar y los mayores recursos económicos porque su bloque, el oriental, opera en las zonas con mayores actividades de narcotráfico.

Dentro de la estructura de las FARC, también fue ascendido al Secretariado Pablo Catatumbo, actual comandante del Bloque Occidental, responsable del asesinato de las 11 diputados del Valle, y cabecilla de la estructura de las FARC más interesada en el despeje de Pradera y Florida.

Las FARC nombraron desde ya dos suplentes para el Secretariado. Son ellos Pastor Alape del Bloque Caribe y Bertulfo Álvarez, del Magdalena Medio.