Ella es Asia Bibi, una mujer cristiana de 53 años y madre de cinco hijos, a quien la Corte Suprema de Pakistán le anuló la pena de muerte a la que fue sentenciada en 2010 por el delito de blasfemia, año desde el que permanece presa a la espera de ser ejecutada.  

Bibi fue acusada de profanar el nombre de Mahoma durante una discusión con mujeres musulmanas alrededor de un poso de agua, quienes además la acusaron de contaminar el líquido por no ser musulmana.

En 2014, la mujer presentó un recurso de apelación a la condena de muerte, en principio el tribunal lo rechazó  y un año después aceptó estudiarlo.

Tras el fallo, radicales islamistas iniciaron una jornada de protestas en varias ciudades del país, y argumentan que se movilizan por la santidad de su profeta.

Bajo el Código Penal de Pakistán, el delito de blasfemia amerita la pena de muerte, sin embargo, la ley es ampliamente criticada por grupos internacionales a defensores de derechos humanos.