Argentina lucha sin éxito para doblegar al dólar, por lo que volverá a pedir asistencia al Fondo Monetario Internacional (FMI) después de 12 años. 

En un contexto hostil para las monedas de la región, el peso argentino puso en evidencia su vulnerabilidad. La divisa alcanzó los 23,50 pesos y se depreció más del 5% frente al dólar, por lo que la nación austral no tuvo más remedio que pedir un rescate al Fondo Monetario Internacional, “para que nos otorgue una línea de apoyo financiero” aseguró, el presidente argentino Mauricio Macri.

El pasado viernes el Banco central subió un 40% las tasas de interés, en un intento por desalentar a los inversores que huían a toda velocidad del peso y se volcaban a la moneda estadounidense; además el Gobierno recortó unos 3.000 millones de dólares del gasto público, pero estas medidas calmaron a los mercados solo por un día.