Alias El Invisible, el presunto mafioso que movía el dinero del Clan Úsuga y pagaba por su cocaína fue capturado en Melgar, luego de que su esposa se hiciera obvia en un centro comercial de Medellín, en el que se gastó 40 millones de pesos en una mañana.

Con la incautación de 9 toneladas y media de cocaína pura el 15 de mayo del año pasado en Urabá, arrancó el final de los 20 años de historia criminal de Diego Coca señalado por la DEA y el FBI, como uno de los responsables de tráfico de cocaína para el Clan del Golfo.

El prontuario de alias “Platino”, identificado como uno de los invisibles del Clan del Golfo, arrancó en los años 90 como integrante de las Autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá de los hermanos Castaño.

“Perteneció a varias estructuras de los llamados paramilitares, una de ellas el bloque centauros, en donde coincidió con alias Otoniel máximo jefe del Clan del Golfo, por eso su cercanía y confianza”, afirmó el general Vargas.

Diego Coca estaba en la mira de las autoridades norteamericanas desde 2012 y hace seis meses concentraba la atención de la operación Agamenón II. Una mañana de compras por 40 millones de pesos en un centro comercial de Medellín, encarriló a los investigadores que le seguían la pista.

Según el General, habían “detectado movimientos de financistas, como ellos los denominan, es decir, narcotraficantes que trafican cocaína con el Clan del Golfo, moviéndose por varias ciudades turísticas, eje cafetero, costa caribe, él fue ubicado en Melgar”.

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Luego de ser capturado por asesinato en Bahía Solano, en 1999 se fugó secuestrando al guardián del Inpec que lo acompañaba en un permiso por calamidad doméstica. En los últimos años alias Platino había logrado montar un emporio económico en los llanos orientales.

Alias Platino, contaba con una flotilla de 14 vehículos de alta gama para sus desplazamientos, viviendas, locales comerciales, fincas ganaderas, hoteles y negocios de diferente tipo como fachada económica de sus actividades delictivas.

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